La primera edición de El Camino, nuestra newsletter, aborda una de las razones que impulsan la construcción del grupo: hacer visibles especialidades que durante años convivieron bajo una misma marca.
Las etiquetas ayudan a ordenar la realidad. Permiten entender rápidamente qué hace una empresa y cuándo recurrir a ella. Pero también condicionan lo que esperamos encontrar detrás.
Durante mucho tiempo, muchos clientes han conocido solo una parte de nuestro trabajo. Quienes han colaborado con Acute en consultoría de marca o identidad nos identifican con esa especialidad. La percepción es correcta, aunque incompleta.
Cuando surge una necesidad relacionada con producción audiovisual, CGI o despliegue de campañas, podemos contar con la experiencia y el equipo para resolverla. Podemos conocer bien la marca e incluso haber participado en su construcción. Y, aun así, no ocupar ese lugar en la mente del cliente.
También sucede a la inversa. Algunos clientes llevan años confiándonos adaptaciones, materiales para el punto de venta y despliegues de campaña. Nos conocen como un equipo cercano y ágil, capaz de absorber un volumen importante de trabajo. Pero cuando necesitan estrategia de marca o una nueva identidad, no siempre nos consideran entre sus primeras opciones.
Los primeros trabajos construyen confianza y delimitan el espacio que una empresa ocupa en la mente de sus clientes.
Una marca para demasiadas actividades
Nuestra empresa había ido sumando experiencia, personas y capacidades. Para explicar esa evolución, empezamos a definir Acute como un estudio de diseño estratégico que también desarrollaba proyectos de activación de marca.
La definición era cierta, pero se hizo tan amplia que terminó abarcando demasiadas actividades y explicando muy poco. Una misma marca tenía que resultar igualmente creíble en consultoría, identidad, producción gráfica recurrente, CGI, audiovisual y diseño de espacios.
Le estábamos pidiendo demasiado a una sola marca.
Esta es una de las principales razones por las que estamos construyendo Brandwalkers y organizando nuestra actividad en cuatro firmas especializadas.
Dar a cada especialidad su espacio
Acute Brand Studio concentra el trabajo de consultoría de marca e identidad.
Milti reúne nuestras capacidades de producción visual, CGI y audiovisual.
Galones convierte el diseño recurrente, las adaptaciones y el despliegue de campañas en una solución estructurada, con procesos y una forma de trabajar propios.
Colmen responde a esa misma lógica en arquitectura efímera, retail e interiores, dando a esta especialidad un espacio propio desde el que desarrollarse.
La mayoría de estas capacidades ya existían, estaban respaldadas por experiencia y representaban una parte real del negocio. Necesitábamos ordenarlas y dar a cada una un espacio desde el que pudiera explicarse.
Poner un nombre a una actividad no convierte a nadie en especialista. La credibilidad depende de las personas, los proyectos, los procesos y los resultados. Las marcas ayudan a hacer visible esa experiencia.
Organizarnos en firmas especializadas también nos exige optimizar los procesos y reconocer que cada unidad de negocio tiene un modelo propio.
Especializar sin desconectar
Ordenar las especialidades plantea otro reto: evitar que la separación cree distancia entre ellas.
Brandwalkers tiene que conectar las cuatro firmas y permitir que la confianza ganada en una abra la conversación con las otras. Esa es una parte central del grupo que estamos construyendo.
El objetivo es que los clientes puedan reconocer cada especialidad y que, cuando aparezca una nueva necesidad, sepan por qué podemos ser una opción creíble para resolverla.
En El Camino compartimos el proceso de construcción de Brandwalkers, las decisiones y los aprendizajes que lo acompañan, además de proyectos y novedades de las firmas del grupo.


